CONCEPTOS CLAVE

Qué es un perito, un perito de seguros, un perito de parte y un perito judicial

La figura del perito es fundamental cuando un conflicto, una reclamación o una valoración no pueden resolverse únicamente con opiniones generales. Hay situaciones en las que se necesitan conocimientos técnicos para interpretar unos daños, determinar una causa, valorar una reparación, analizar una construcción, revisar una instalación o explicar un hecho complejo de forma comprensible.


Sin embargo, no todos los peritos intervienen de la misma manera ni tienen el mismo origen de designación. No es lo mismo un perito de seguros, un perito de parte o un perito judicial. Todos pueden emitir informes técnicos, pero su función, su encargo y el contexto en el que actúan son distintos.


Qué es un perito


Un perito es un profesional con conocimientos especializados en una materia concreta. Puede ser experto en construcción, seguros, ingeniería, medicina, automóviles, incendios, joyas, maquinaria, arte, instalaciones, contabilidad, informática o cualquier otro campo técnico.


Su función principal es analizar unos hechos y emitir una opinión técnica fundada. Para ello, normalmente inspecciona, estudia documentación, toma fotografías, realiza mediciones, compara datos, aplica criterios profesionales y plasma sus conclusiones en un informe.


La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla la intervención de peritos cuando son necesarios conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos relevantes en un asunto. Además, exige que el perito actúe con objetividad y tenga en cuenta tanto lo que pueda favorecer como lo que pueda perjudicar a cualquiera de las partes. 


Por tanto, un perito no es simplemente alguien que “da una opinión”. Su valor está en que su criterio se apoya en conocimientos técnicos, comprobaciones y razonamientos verificables.


Qué es un perito de seguros


El perito de seguros es el profesional que interviene en el ámbito asegurador para analizar un siniestro. Su trabajo consiste en estudiar qué ha ocurrido, qué daños existen, cuál puede ser la causa, si existe relación entre los hechos declarados y los daños observados, y cuál es la valoración económica correspondiente.


En términos prácticos, el perito de seguros suele revisar cuestiones como la causa del siniestro, la preexistencia de los bienes dañados, el alcance real de los daños, la reparación necesaria, la valoración económica, las garantías contratadas, los límites de póliza, las franquicias, las exclusiones o la posible existencia de infraseguro.


Aunque habitualmente actúa por encargo de una aseguradora, su función no debería confundirse con la de un comercial, un tramitador o un defensor automático de la compañía. El perito de seguros debe realizar una valoración técnica del siniestro conforme a los hechos observados, la documentación disponible y las condiciones de la póliza.


Su intervención es especialmente importante porque muchas reclamaciones de seguros dependen de cuatro cuestiones básicas: qué daños existen, cuál es su causa, si tienen cobertura y qué importe corresponde indemnizar o reparar.


En caso de desacuerdo entre asegurador y asegurado sobre el importe y la forma de la indemnización, la Ley de Contrato de Seguro regula un procedimiento pericial específico en el que cada parte puede designar su propio perito y, si no hay acuerdo, acudir a un tercer perito. 


Qué es un perito de parte


El perito de parte es el profesional contratado por una de las partes interesadas en un asunto. Puede ser contratado por un asegurado, un perjudicado, una empresa, una comunidad de propietarios, una aseguradora, un abogado o cualquier persona que necesite defender técnicamente una posición.


Es importante aclarar que el hecho de que un perito sea contratado por una parte no significa que pueda emitir un informe arbitrario o carente de objetividad. Un buen perito de parte debe defender técnicamente una postura, pero siempre desde datos comprobables, argumentos razonados y conclusiones justificadas.


Su trabajo es habitual cuando existe una discrepancia. Por ejemplo, cuando una aseguradora rehúsa un siniestro, cuando el asegurado no está conforme con la indemnización propuesta, cuando hay discusión sobre la causa de unos daños, cuando se reclama a un tercero o cuando se necesita preparar una demanda.


El perito de parte puede emitir un informe privado y, si el asunto llega a juicio, ese informe puede aportarse al procedimiento. En ese caso, el perito podrá ser citado para ratificarlo y responder a las preguntas de las partes y del juez. Pero sigue siendo un perito de parte, porque ha sido contratado por una de las partes.


Esta distinción es esencial: un perito de parte puede intervenir en un juicio, pero eso no lo convierte en perito judicial.


Qué es un perito judicial


El perito judicial es exclusivamente el perito designado por el juzgado o tribunal dentro de un procedimiento judicial.


Esta es la diferencia principal: no lo contrata una de las partes, sino que lo nombra el órgano judicial. Su función es auxiliar al juez cuando el procedimiento requiere conocimientos técnicos que exceden del ámbito jurídico.


El juez conoce el Derecho, pero puede necesitar ayuda técnica para valorar cuestiones como el origen de una humedad, la causa de un incendio, el estado de una construcción, el valor de unos daños, la adecuación de una reparación, la existencia de defectos constructivos o el funcionamiento de una instalación.


El perito judicial emite un dictamen para ayudar al juzgado a entender esas cuestiones técnicas. No decide el pleito, no sustituye al juez y no dicta sentencia. Su informe es una prueba más dentro del procedimiento, que será valorada por el juez junto con el resto de pruebas.


Por tanto, la diferencia debe quedar clara:


Si el perito lo contrata una parte, es perito de parte. Si lo designa el juzgado, es perito judicial.


Aunque ambos puedan comparecer en juicio y aunque ambos puedan emitir informes técnicos, su origen de designación es distinto.


Diferencias principales entre las figuras


La palabra “perito” es el concepto general. Define al profesional experto que analiza técnicamente unos hechos.


El perito de seguros es el especialista que interviene en siniestros y pólizas de seguro, valorando daños, causas, coberturas e indemnizaciones.


El perito de parte es el profesional contratado por una de las partes para emitir un informe técnico que apoye una reclamación, una defensa, una negociación o un procedimiento judicial.


El perito judicial es el profesional designado por el juzgado o tribunal para auxiliar al juez en una cuestión técnica dentro de un procedimiento.


La diferencia no está siempre en la formación del profesional, porque una misma persona puede actuar en distintos encargos. La diferencia está en quién lo designa y para qué interviene.


Un mismo técnico puede trabajar como perito de seguros en un siniestro, como perito de parte en una reclamación privada y como perito judicial si es nombrado por un juzgado. Pero en cada caso su posición procesal y el origen de su encargo serán distintos.


Conclusión


El perito cumple una función esencial: convertir un problema técnico en una explicación clara, razonada y útil para tomar decisiones. Su trabajo permite entender qué ha ocurrido, por qué ha ocurrido, qué daños existen y cómo deben valorarse.


En el ámbito de los seguros, el perito ayuda a determinar la causa, el alcance de los daños, la cobertura y la indemnización correspondiente. Como perito de parte, puede servir para defender técnicamente los intereses de quien lo contrata. Y como perito judicial, cuando es designado por el juzgado, auxilia al juez en materias que requieren conocimientos especializados.


La clave está en no confundir las figuras. Un perito de parte puede intervenir en juicio, pero no por ello es perito judicial. Perito judicial solo es aquel que ha sido designado por el juzgado o tribunal.